¿Yo normal?

Seguramente creemos ser normales o buenos. Es muy difícil encontrar a alguien que sienta la necesidad inmensa de algo más.
Porque, si todo está yendo, ella piensa que todo está bien. Pero, ¿será verdad?
Cuando pasa algún imprevisto, la coge de sorpresa. Alguien le contraria sus consentimientos, la muestra que está todo mal, y ella se siente ofendida y se defiende.
Pero ella no sabe, que la boca habla de lo que está lleno el corazón. Acabó de revelar lo podrido que tiene dentro. Pues quien tiene paz y la conciencia tranquila, no necesita defenderse. Pero, ella se defiende porque ya no tiene los mismos principios que antes, de respeto y temor.
Ella no consigue ver o reconocer sus defectos.
¿Por qué?
¡Porque no está en la fe! Sino que anda de forma natural. Si hay algún sacrificio que requiere de ella algo más, simplemente lo ignora, y vive debajo de sus ideas fijas y conceptos.
¿Por qué?
Porque está acomodada. La sensación de bienestar lleva a la perdición.
Muchos han estado así dentro de la iglesia. No imaginan el peligro. Están muy confiados, lo que acaba siendo orgullo. Y, al final, nadie puede ayudarla, ya que como ella rechaza al receptor, rechaza al Espíritu Santo.
Esta condición llega a ese punto porque el individuo no se entrega de verdad. Piensa que maduró en la fe, las conquistas están llegando y... Dios le está bendiciendo.
Ese no es el fruto del Espíritu Santo. El fruto de Él requiere amor. Pero, no apenas amor propio, sino amar al prójimo como a ti mismo.
Ahora, una pregunta vino a mi mente: ¿Cómo una persona va a amar al prójimo si no se ama a sí misma? ¡si elimina cualquier aprendizaje por causa de su orgullo!
¿Cómo va a adquirir fuerzas y amar a alguien, si nunca probó el perdón de Dios? Ella se ve perfecta...
Es imposible amar a alguien cuando usted no vio el amor incondicional del Señor Jesús. Y sólo ve el amor de Él cuando reconoce sus graves pecados.
No importa si usted nació en la iglesia o vino del mundo, si usted no ve cuán pecador es, no amará a Dios, y tampoco a su prójimo.
Aproveche esta oportunidad para verificar cuál ha sido la raíz de su mal, pues a quién mucho pecó, mucho se amó.
¿Usted ama al Señor Jesús? ¿O dice como una religiosa que lo ama, porque usted cumple sus deberes?
Quien cumple sus deberes, es porque no se siente necesitada. Y quien no siente necesidad, no odia su pecado, ni busca con todas sus fuerzas.