Hoy en día es normal ver en nuestras medias familias que han sido destruidos por las enfermedades, vicios, celos, golpes, etc. Esta fue la situación que tuvo que vivir la señora Delicia Callejas antes de conocer al señor Jesús, ella nos cuenta su experiencia “mi familia estaba totalmente destruida mis hijos eran rebeldes, tenía un hijo en el vicio de las drogas, mi hija tenia quiste en los ovarios, mi esposo me engañaba con otra mujer, estábamos en la miseria, teníamos muchas deudas, yo estaba con tuberculosis, tenia depresión, me sentía afligida, triste no tenia paz e intente suicidarme. Recibí una invitación para venir a la iglesia, decidí venir y participar de las reuniones, realicé las cadenas de liberación por mi familia, e hice propósitos con Dios y entregue a toda mi familia en sus manos. Hoy puedo ver mis sueños realizados porque Dios restauro a mi familia, mi hijo salió de los vicios de las drogas, mi hija fue curada del quiste, y estoy totalmente curada no tengo ninguna enfermedad”, concluye.
Sufria con una cadena de males
Antes de llegar a la iglesia y conocer al Señor Jesús, Cecilia Gonzales estaba destruida por causa de los tormentos espirituales. Así ella nos cuenta: “Sufría con problemas espirituales, audición de voces, tenía depresión, nerviosismo, traumas, sentía punzadas en el corazón, sufría con insomnio. Con todos esos problemas, yo busqué a los doctores y me detectaron esquizofrenia y me internaron en varios hospitales psiquiátricos. Empecé a tomar muchos medicamentos. Hasta que los psiquiátricos y las enfermeras intentaron ayudarme, pero no me pudieron curar. Delante de toda esa situación, intenté quitarme la vida en dos ocasiones: en la primera, intenté tirarme del segundo piso de mi casa y en la segunda ingerí tabletas en exceso. Llegué a sufrir hambre, frío, estuve en las calles, no tenía trabajo. Al verme en esa situación, mi familia sufría mucho, y ellos también estaban pasando por una situación muy delicada en sus vidas, ya que habían sufrido un fraude”. Cecilia recibió una invitación de una amiga para venir a la iglesia y decidió acercarse. “… participé de las reuniones, hice las cadenas de liberación, me entregué a Dios e hice propósitos con Él… Hoy estoy libre de todos los espíritus que me atormentaban”, concluye.
Tuvo su vida cambiada por completo
Antes de conocer la iglesia, Wilma estaba enfrentando graves problemas y se sentía desesperada, pensando hasta que no existía más una salida a todos sus problemas.
“Sufría de úlcera crónica hace más de 20 años. En las noches, sufría de insomnio y no conseguía conciliar el sueño, pues, además de esos problemas de salud, tenía un grave problema económico: me endeudé de un monto que, con el transcurrir del tiempo, se tornó en una deuda de 80000 dólares. En ese momento, pensé que no habría forma de pagarla”, dice la señora.
Sus dos hijos, Viviana y Andrés, también estaban pasando por esta tormenta. Viviana sufría de insomnio, estaba enferma hace muchos años, era depresiva, e incluso tenía ganas de quitarse la vida. Andrés sufría desde muy pequeño de una enfermedad en su sistema inmunológico, lo que provocaba constantes resfríos, y siempre estaba enfermo, no podía desenvolver sus actividades normales de niño.
“Una noche, sin poder conciliar el sueño con tantos problemas, vi la programación de la Iglesia en la televisión, y en ese momento me sentí identificada con todo lo que el pastor estaba hablando. Ahí fue cuando tomé la decisión de participar en la Iglesia del Clamor de Manos Tomadas. Hoy en día yo no estoy más enferma, mis hijos están totalmente sanos, son felices y participan conmigo en la Iglesia. Además, yo alcancé mi liberación, salí de esa deuda y gracias a Dios ya tengo dos consultorios odontológicos”, concluye.
La Señora Wilma concurre en la iglesia de La Paz, en la Calle Ayacucho, 316 (Ex cine Scala).
Fue curada de hemorragia despues de 7 años

Berna llegó a la iglesia Pare de Sufrir el día viernes 25 de septiembre desesperada.
“Mi vida estaba muy mal, pues yo sufría de hemorragia hace siete años. No me paraba por nada y tampoco no podía caminar por el problema que tenía en mis rodillas.
No podía subir las escaleras y, cuando las subía, era con mucho dolor. Hasta
el día que, buscando una última esperanza, llegué en la iglesia. El pastor hizo un desafío y yo lo acepté: bebí el aceite bendito y al instante de la oración, la hemorragia se cortó. Los dolores que había en mis rodillas, ya no estaban más. Ahora estoy totalmente curada, gracias a Dios”, dice la señora, feliz por lo sucedido.
La Sra. Berna Tomas concurre a la iglesia de Cochabamba, en la Av. Heroínas, 460, entre Falsuri y Tumusla (frente al Canal 2).



